Hola otra vez majos, lo primero y desde aquí quiero daros las gracias a todos y cada
uno de vosotros que seguís el blog y en ocasiones, cada vez más numerosas, nos
expresáis vuestras inquietudes, compartís momentos, o ampliáis los comentarios
que nosotros vamos mostrando.
Hace unos días en una de las
numerosas catas y presentaciones, que a nivel nacional vamos desarrollando, se
me planteó un comentario al explicar el tratamiento que aplicamos en el viñedo, y
al hablar de homeopatía una persona me dijo,
“ .. sí, sí eso de la homeopatía,
me han contado, que es como si diluimos una aspirina en una piscina y nos
tomamos un vaso de esa agua…”
Curioso
comentario…, y a esa persona le falta tanta razón como le sobra, me explico: Si
atendemos puramente a la dilución, una aspirina en una piscina, puede incluso ser demasiado, para determinadas diluciones, pero no sólo es eso. Al preparar los
medicamentos homeopáticos en el campo no sólo se hace una dilución, mayor o menor, sino que se
dota al medicamento de una estructura y estabilidad determinada, así, al ser
aplicado surte los efectos esperados, a modo de información que introducimos en
la planta.
Sé que
muchos de vosotros sois excépticos al respecto, pero en el caso de la viña y
resto de plantas, al igual que en animales, que no están dotados de los
prejuicios que nosotros tenemos, os aseguro que funciona y de una manera clara.
Hay varios
modelos explicativos de cómo funciona la homeopatía, haré un conjunto de todos
para intentar explicaros su funcionamiento.
Las
partículas en su estado más o menos natural vibran aleatoriamente, este
movimiento se llama
movimiento Browniano. Cada elemento, además, posee un campo
electromagnético, que es sutil, pero no por ello despreciable, mas bien al
revés.
Cuando
elegimos el tipo de medicamento a aplicar, en función de la
patología o simplemente para inducir una reacción deseada, nos ponemos a
diluir. Para ello usaremos fracciones centesimales, es decir 99cc de alcohol
por 1cc de medicamento, y una vez realizada la dosis la sacudimos cien veces contra la mano. Estos golpes son llamados
sucusiones.
Las sucusiones junto con la pequeñísima carga
electroestática que posee el medicamento agrupa las moléculas en racimos, y de esta manera cada
medicamento y cada dilución forma un determinado tipo de racimos. Podemos seguir diluyendo otras doscientas o trescientas veces, hasta la medida que queramos
aplicar. Cuando estos racimos entran en los organismos “contagian “
la estructura molecular, haciendo visible la reacción.
Esta explicación es muy a grosso modo, para
que se pueda entender.
Pero, hay
que tener cuidado a la hora de aplicar y conservar estos sensibles medicamentos,
pues como digo son pequeñas cargas electromagnéticas, y los diversos tipos de
radiaciones las descomponen, llámese: la luz solar, la radiación de los
teléfonos móviles, determinados escaners, ordenadores y televisión,… etc. Estas
radiaciones las deja como meras aplicaciones de alcohol o sacarosa, y aún así tienen efectos, para que nos demos cuenta que si creemos en algo….., lo podemos
conseguir.
Espero
haber dado una pequeña explicación sobre este controvertido tema, si
queréis que profundicemos más me podéis hacer todos los comentarios que creáis
oportunos, y, en la medida que pueda, os los contestaré con mucho agrado
Que seáis felices
Sergio Avila